«Comprender súbitamente lo que nos era cerrado con siete sellos es una sensación deliciosa.
Pero siempre me asusta la evidencia de esa nueva verdad, hoy obvia, palpable, luminosa, cuando pienso que todo lo que hoy no comprendo, que todo lo que hoy ni siquiera conozco, encierra verdades igualmente obvias y claras, igualmente palpables, igualmente luminosas.
Es terrible pensar que muchas de nuestras llamadas verdades no existen sino porque somos incapaces de aquellas verdades que tal vez las refutan.
Toda verdad, sin embargo, posee su propia luz y es irrefutable dentro de su propio recinto.
Temamos sólo prolongar una verdad más allá de ella misma.»
Notas, de Nicolás Gómez Dávila; Villegas Editores, 2003; pg. 381.

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