«Pero la extraña condición del sueño es que el que sueña carece de poder. Aunque a menudo da la sensación de que posee tremendas habilidades, facultades inconcebibles en la vigilia, si el soñador examinara su mente que sueña, explorara el mundo de su sueño, sabría que el único poder que tiene es el que conviene al sueño, el estado en el que existe. Es el instrumento de un oscuro embaucador, un pequeño bromista sombrío que crea mundos dentro del mundo, vidas dentro de la vida, cerebros dentro del cerebro. Todo su poder ilusorio proviene de este alegre guionista cuyo capricho es conceder algo y quitarlo.»
Sólo la noche, de John Williams; Baile del Sol, 2022; pg. 9.

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