«Mientras somos jóvenes no importa que nos exalten y entusiasmen motivos pueriles y comunes. Podemos gastar a manos llenas.
Más tarde ese derroche es peligroso; el hombre no recupera lo que malbarata. Quizá crezca la inteligencia con los años, pero ¿a qué sirve una luz fría?
Si la razón no se empapa de sensibilidad, las ideas son como cartas de jugar entre las manos de un viejo, diversiones de quien espera la muerte.»
Notas, de Nicolás Gómez Dávila; Villegas Editores, 2003; pg. 181.
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