«Besht se había echado unos años encima, mas luz y fuerza emanaban de su figura, así que el mero roce de su mano me suscitó tan grande emoción que no pude contener el llanto. Durante largo rato conversamos de igual a igual y le estaré agradecido hasta el final de mis días por no haberme rechazado en aquel momento. Acabó poniéndome la mano sobre la cabeza y dijo: Te prohíbo desesperar. No dijo nada más, como si supiera que soy muy ducho en todo tipo de debates y que puedo aducir argumentos ad infinitum, y que por lo tanto no necesito enseñanzas. Mas cuando abandonaba Międzybóż, se me acercó corriendo un jasidí joven y me metió en la mano un pedazo de papel.
En él se leía en hebreo: Im ata maamin she-ata jachol lekalkel taamin she-ata jachol letaken. Si piensas que eres capaz de destruir, piensa también que eres capaz de reconstruir.
Era un mensaje de Besht.»
Los libros de Jacob, de Olga Tokarczuk; Anagrama, 2023; pg. 651.

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