COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ [¿EL MEJOR AÑO DE MI VIDA? (III)]

«Pero si el hombre asume que su esencia es justamente esa apertura incontrolable, incomputable, irreducible a algoritmo, entonces también tiene que asumir la posibilidad de que las acciones humanas no siempre sean como [le] gustarían. Y tendrá que aceptar que haya opciones ajenas a sus deseos que, quizá, le obligarán a combatir y a sufrir.

Aceptar la humanidad implica aceptar la inconstancia, las debilidades, los fracasos, las derrotas. La otra opción es clausurar la flexibilidad, convertir al hombre en una máquina predeterminada; es decir, exterminarlo.

Son dos visiones [dos hombres] contradictorias:

el ingeniero de cuerpos humanos, que decide los destinos de los seres que crea, porque está seguro de qué es el bien y el mal;

el actor que sólo puede decirle al mundo cómo piensa que se hacen las cosas, haciéndolas él mismo durante su existencia: interpretando un determinado papel»

Escrito en mi diario, el martes 14 de agosto de 2007 (traducido del original gallego).
Antes, el 6 de julio, había apuntado: «Ayer escuché la última canción de Julia, No me quiero enamorar del mal…»

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