…con llama que consume y no da pena.
Cántico espiritual, de San Juan de la Cruz; en sus Obras completas, BAC, 2009; pg. 740.
«Y cuando, sin darse cuenta, se abandonaba a él, sentía una súbita y morbosa oleada de ese amor que lo aterrorizaba, lo bastante poderosa para postrarlo en un acto de estúpida alabanza. Era algo completamente irrazonable y anormal.
No temía al amor en general. Conocía su valor y cómo se podía utilizar. Lo había visto obrar transformaciones en casos en que todo lo demás había fallado, como con su pobre hermana. Nada de eso guardaba la menor relación con su situación. El amor que se apoderaba de él era de naturaleza completamente distinta. No era del tipo que pudiera emplearse para mejorar al niño o a él mismo. Era amor sin razón, amor por algo sin futuro, amor que parecía existir solo para ser como era, imperioso y exigente, el tipo de amor que lo impulsaría a hacer el ridículo en un instante.»
Los violentos lo arrebatan, de Flannery O’Connor; Penguin, 2025; pgs. 314-315.

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