«Un gran amor es una sensualidad ordenada hacia un solo objeto, enriquecida por una contemplación minuciosa, y disciplinada por una meditación carnal para asumir e integrar la totalidad individual y concreta del objeto.
El verdadero amor no es amor de atributos, sino de seres. El ser amado no se analiza en cualidades y en defectos; todo en él es amable y todo amado. Lo que es defecto para una mirada indiferente es, en quien amamos, una nueva razón de amarlo.
Todo amor comienza amando lo que prefiere para terminar prefiriendo lo que ama.
Un amor triunfante es la fruta milagrosa de un germen que el azar siembra, la razón cultiva, la paciencia protege, acalla, labra, y la sensualidad cosecha.»
Notas, de Nicolás Gómez Dávila; Villegas Editores, 2003; pg. 458.

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