¿Cuáles son los oídos atentos?
¿Cuáles, las palabras apropiadas?
¿De qué o quién recibirás el fragmento oportuno?
¿Cuándo? ¿Dónde?
¿En qué escuela se regalan las lecciones cruciales?
La poesía épica que nos parió a todos fue obra anónima de analfabetos.
Y Dios sólo escribió un momento
como una brisa suave
sobre la arena fugaz del desierto.
Examinadlo todo; retened lo bueno.

Deja un comentario