«El error es la condición de la verdad.
La posibilidad de descubrir ciertas verdades depende de la intensidad con que, al afirmar ciertos errores, nos negamos a considerar las verdades cuya sombra oscurecía y escondía la presencia de aquéllas.
Si todas las verdades se hallasen situadas en la periferia de un círculo cuyo centro ocupásemos, la ignorancia de una verdad no condicionaría el conocimiento de otras.
Pero estando las verdades colocadas en series jerárquicas, no siendo además el proceso cognoscitivo un acto intemporal sino una aventura histórica, y en fin hallándose el espíritu incapaz de percibir ilimitadamente verdades simultáneas y conexas, la vida espiritual encuentra y pierde, descubre y abandona, ama y odia, las sucesivas verdades a que se enfrenta.
El progreso del conocimiento es más semejante al de la vida amorosa, que al de cualquier proceso cumulativo.»
Notas, de Nicolás Gómez Dávila; Villegas Editores, 2003; pg. 358.

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