«No anhelo cosechar recuerdos para consolar monótonos atardeceres.
Si los días han de traer en sus canastas gruesos racimos de vendimia, debemos comernos las uvas y enjugarnos los dedos, sin pensar que un fruto delicioso merezca más que la agradecida avidez de nuestra boca.
Aspiremos, sólo, a que la pulpa del presente se hinche de su pura savia; que cada instante abra sus pétalos pesados.»
Notas, de Nicolás Gómez Dávila; Villegas Editores, 2003; pg. 314.

Deja un comentario