LLEVAMOS EL FUEGO

Porque nosotros somos de los buenos.
Sí.
Y llevamos el fuego.
Y llevamos el fuego. Así es.
Vale.

La carretera, de Cormac McCarthy; Mondadori, 2007; pg. 98.

«La posesión del fuego es un argumentum immortalitatis. Su uso ha perdido el rasgo, que tenía, de pura necesidad ante un mundo que constituía una amenaza para la vida, convirtiéndose ahora en prenda del más alto designio: vitae continet rationem. El fuego no es, primordialmente, el elemento necesario para la preparación del alimento y la elaboración de los metales, sino la substancia que señala hacia lo alto. No se trata de la posibilidad de mantenerse y autoconservarse en medio de una naturaleza hostil, sino de escapar de ella.»

Trabajo sobre el mito, de Hans Blumenberg; Paidós, 2003; pg. 384.

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