«Vuelo Irkutsk-Moscú. El avión despega de Irkutsk a las ocho de la mañana y aterriza en Moscú a la misma hora: ocho de la mañana del mismo día. Coincide con la salida del sol, de manera que todo el vuelo transcurre al amanecer. Se permanece en un mismo momento, en un Ahora tan inmenso, quieto y vasto como Siberia.
Un tiempo que debería usarse para la confesión de toda una vida. El tiempo transcurre en el interior del avión, pero no se filtra al exterior.»
Los errantes, de Olga Tokarczuk; Anagrama, 2019; pg. 219.

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