«El problema de la nacionalidad es el más vano de los problemas.
Un pueblo que busca la definición de su ser, antes de realizar los actos que sólo lo definen, vivirá siempre una existencia ficticia, incapaz de obrar por el temor de falsificarse, cuando la falsificación es ese temor mismo.
Si parece ya excesiva la obsesión romántica con el individuo, ¡cuánto más absurdas las obsesiones modernas con los colectivismos diversos!
Solamente del hombre puede el hombre ocuparse sin saciedad y sin peligro.»
Notas, de Nicolás Gómez Dávila; Villegas Editores, 2003; pgs. 65-66.
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