«Si el significado no puede jamás deducirse de un sistema de conceptos, ni contiene un sistema, ¿cómo podemos descubrirlo, cómo saber que lo hemos encontrado?
Nunca con absoluta certeza, aunque frecuentemente con infinita convicción.
Cuando sentimos que frente a un objeto, o a un hecho, nuestro espíritu cristaliza y cuaja; cuando sentimos que nuestras actividades encajan las unas con las otras; cuando sentimos que una dicha seca y lúcida nos invade; el significado ha estallado a nuestro espíritu, como una fruta que encierra la implacable sustancia de muchos soles.»
Notas, de Nicolás Gómez Dávila; Villegas Editores, 2003; pgs. 53-54.

Deja un comentario