ESE INSTANTE SIGUIENTE

«Érase una vez un día en el que quise echar un vistazo al futuro. Sólo una ojeada muy breve. Hoy, tras varias incursiones en lo que luego habría de ser el pasado, no tengo ya demasiada curiosidad por el mañana. He aprendido que lo que va a venir, viene. Lo que ha de acaecer, acaece. Acaece conmigo y por encima de mí, dejando apenas opciones para el instante siguiente. Lo sé: ese instante siguiente -todo instante siguiente- está henchido de fatalidad. Cualquier camino escogido al arbitrio tendrá consecuencias cuyos giros no soy capaz de prevenir. Los determina la época, confluyen y se desvanecen en ella, como se desvanece todo. El único testimonio de lo que ha sido es lo que pueda contarse después al respecto. El mundo es un inmenso depósito de hechos narrados que pueden narrarse otra vez. Todo lo que ha sido, ha sido, como los dinosaurios. Érase una vez.»

Tras mi rastro, de Gregor von Rezzori; De Conatus, 2026; pg. 9.

Poco antes, había leído:

La historia, como producto de una voluntad divina, es una multiplicidad de contingencias que el hombre, para aplacar su angustia, pretende volver necesidad.

Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 221.

Nonchaloir (Repose), de John Singer Sargent (1911).

Deja un comentario


Descubre más desde EL SOSIEGO ACANTILADO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.