«Porque no es el cuadro, no es este cuadro -ni este poema, ni este ensayo- lo que cuenta. Es el intento, es el propósito, es la búsqueda, son los instantes de visión momentánea; es el fulgor de las cerillas rasgando la oscuridad; es la divinidad -que de ordinario está enfadada- cuando concede un instante de tregua en los interminables esfuerzos y el acróbata da un salto imposible. Entonces decimos -alegres, exhaustos, lágrimas corriendo por las mejillas- esta ha sido mi visión (el significado de la vida), esta fue mi parte en la belleza (toman forma los vanos arabescos).»
Aida Míguez Barciela hablando de To the Lighthouse, en Marcas de literatura; La Oficina, 2025; pg. 103.

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