«Si el día llega, cuando llegue el día,
si el día llega para ti no esperes,
hunde la débil nave en las orillas,
como si nunca hubieras de volver,
no esperes.
Porque nada regresa de la noche
avanza con firmeza.
Si encuentras luz hasta las heces bebe.
Pero no esperes nunca, nunca esperes
la madurez del fruto hasta muy tarde.
Ahora débil pende, no vacile
tu mano, débil pende.
Lejos está el comienzo. No hay orillas,
sólo un naciente olvido: el tiempo es breve,
el límite es incierto,
voraz el ancho reino de las sombras.»
Poema El día, de José Ángel Valente; formando parte de los Poemas a Lázaro, incluidos en Obra poética 1. Punto cero (1953-1976); Alianza, 2001; pg. 84.

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