«La humildad cristiana no es el desconocimiento hipócrita de las virtudes que tengamos, sino el reconocimiento explícito de que no son méritos nuestros.
Ser cristiano no es profesar una falsa humildad.
Es confesar que todo lo eximio es gratuito.»
Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 581.

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