El año 16 estaba acercándose a su ecuador y mi vida se acercaba a uno de sus puntos de inflexión.
Sin yo saberlo.
2016, el año en que ocurrió todo.
Pero antes de que el destino que yo me había buscado viniera a jugar con mi nuca, nos dio tiempo a organizar un acto de homenaje a Nicolás Gómez Dávila.
Gracias a la aportación técnica y humana de Alejandro, a los conocimientos y bella capacidad expositiva de Fernando y al apoyo logístico del Padre Raúl, se logró dar a luz esta, creo, interesante conferencia sobre el sabio colombiano.
A punto de cumplirse una década de aquel momento, toca recordar con alegría, sin más, un bello día entre amigos.
Deja un comentario