Qué gracioso pudor he sentido al pensar que vas a ver por primera vez mi letra.
Que quizá tu dedo juegue a seguir el surco que la tinta sembró.
Porque ya he visto
(y palpado)
la desnudez de tu escritura.
Y he certificado su belleza.
Qué gracioso ha sido descubrir que aún soy capaz de pudor.
Qué curioso
descubrir que aún puedo ser
un poco niño.
[Entrada publicada en La Bastida Errante en diciembre de 2023.]

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