Releo el diario de 2017. Que me recuerda un texto sobre la vocación de escribir que me gustó en aquel entonces.
Y pienso que de la vocación de escribir forma parte también, como no podía ser de otra manera, el cuidado de los mensajes que envías a la gente que amas en las conversaciones telemáticas.
Textos para una única persona que, probablemente, sólo observarán sus ojos por unos instantes.
Pero si no entiendes la importancia crucial de tu escritura en esos humildes y diminutos momentos, entonces se puede decir sin temor a equivocarse que no hay vocación de ningún tipo.
Porque, como dice el escolio [1195]:
Hay que vivir para el instante y para la eternidad.
No para la deslealtad del tiempo.
[Entrada publicada en La Bastida Errante.
Recuperada gracias a ella, por la que tanta escritura soy]

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