ATRAPADO, ESCONDIDO

Me he quedado atrapado en un rincón de una librería madrileña.

Agachado, entre la sección de poesía y una mesa para tertulias,
haciendo como que miraba títulos y ediciones.
Atento, en realidad, a cómo te acercabas y bajabas hasta mí.

Y hablábamos en voz baja, de libros y qué sé yo.

Y tu rostro, tan cerca.
Y sonreías.

En ese momento del día ya no te resultaba tan difícil
regalarme la parte parda de tu alma.

Me he quedado atrapado en ese rincón de la librería.
Con nulo deseo de volver a ponerme de pie.

Escondido entre la mesa y la poesía.

Entrada publicada en La Bastida Errante el pasado 24 de abril.

Northeaster, de Winslow Homer (1895).

Deja un comentario


Descubre más desde EL SOSIEGO ACANTILADO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.