«Continuado la lectura de Huxley, donde he hallado esta buena consideración: Nunca deberíamos poner nombre a un mal que sentimos acercarse, pues, si lo hacemos, entregamos al destino un diseño con el cual puede configurar los acontecimientos.
Eso describe el proceso que el pueblo llama tentar al diablo; hoy son millones los que se entregan a esa tarea. El prefigurar con el espíritu los pormenores de un futuro nefasto, el quedarse absorto en ellos, en una palabra, el miedo, destruye la fina capa de salvación y seguridad que hay en nosotros y que nos protege. Eso es especialmente preocupante en una situación en que se ha perdido en gran medida el conocimiento de los medios de fortalecer y conservar esa capa, el conocimiento sobre todo de la oración.»
Escrito por Ernst Jünger en París, el 13 de septiembre de 1943; en Radiaciones II. Diarios de la segunda guerra mundial (1943-1948); Tusquets, 2005; pg. 141.

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