«El hombre no ama la realidad empírica del ser amado, sino su idea concreta.
Ni suma de accidentes, ni mero participante de un ideal genérico, el ser amado es la idea concreta de su perfección individual.
Todo ser es una estatua trunca, a la que sólo el amor devuelve sus curvas mutiladas.»
Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 498.

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