ÁBRETE, SÉSAMO

«Al volver de los ejercicios de tiro iba cabalgando por un antiguo encinar de la Hardt y pensaba, medio ausente: Este sería un buen sitio para un pito negro. Y justo en ese instante, como si mi pensamiento lo hubiera alumbrado, he visto por segunda vez en mi vida ese pájaro; con su píleo carmesí, salió volando en vuelo ondulado de la seca copa de un árbol. Me ha parecido una creación propia, un milagro -similar al que hace que en los sueños se nos acerquen las cosas en que pensamos. Y, sin embargo, son ya numerosas las veces que esto me ha ocurrido en mi vida -con flores, con animales y también con personas. Esto es asimismo uno de los grados superiores y uno de los atractivos inauditos que hay en la caza de insectos; todo el aparato erudito no es más que asidero para ello. Siempre que de nosotros se apodera con fuerza el sentimiento de la armonía, a él se agregan mágicamente los detalles, como la última pincelada.

Esto es lo que ocurre sobre todo con el instante de la felicidad. Las cosas se hallan acordadas, el mundo está en un acorde. Ahora bien, de nosotros depende el que queramos pronunciar el Ábrete, Sésamo que da acceso a la sobreabundancia.»

Escrito en Karlsruhe, el 1 de marzo de 1940; en Radiaciones I. Diarios de la segunda guerra mundial (1939-1943), de Ernst Jünger; Tusquets, 2005; pgs. 106-107.

Great Black Woodpecker, de John Gould y Henry Constantine Richter.

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