«El alma debe abrirse a la invasión de lo extraño, renunciar a defenderse, favorecer al enemigo, para que nuestro ser auténtico aparezca y surja, no como una frágil construcción que nuestra timidez protege, sino como nuestra roca, nuestro granito insobornable.»
Escolios a un texto implícito, de Nicolás Gómez Dávila; Atalanta, 2009; pg. 233.

Deja un comentario