ANOMALÍAS

El domingo 23 de julio de 2023, justo el día después de que fuera a la exposición de Alphonse Mucha en el Palau Martorell, publiqué en La Bastida Errante una nueva entrada titulada Anomalías, que decía así:

Qué falta de respeto, seguir clasificando como tentación a quien el alma anhela.
Su mera existencia es prueba definitiva del error de nuestras rutinas.
Y por tan bella y terrible verdad deberíamos dar gracias al exterminador de la calma cobarde.

Aceptado el presente, sólo queda rendir la vida.
Adaptar las horas al ciclo del acantilado.
Morar a la intemperie donde anida el sentido.

Los atisbos del jardín casi siempre son espejismos, fiebres provocadas por dioses antiguos como explosiones de invertebrados.
Pero a veces realmente se nos cuela de reojo lo que hay más allá de las espadas de los ángeles.

Infierno es preguntarse,
por el resto del tiempo otorgado,
por qué no tratamos de caminar junto al que ocurrieron
tales anomalías.

La entrada quedó recogida también en la página del diario dedicada a ese 23 de julio de 2023.
Siempre me ha dicho que era una de sus entradas favoritas. Creo recordar que era su intención copiarla. No sé si acabó haciéndolo.
En esa misma página de diario, un poco más adelante, puedo leer:

A las siete [de la tarde] decido escribir a […], para decirle que me gustaría hacer videollamada esta noche. Me contestó casi al momento. «Por supuesto»…

Y así fue como, esa misma noche del domingo 23 de julio de 2023, acabamos el día mirándonos a los ojos por primera vez.

Repos de la nuit, de Alphonse Mucha (1899).

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